· Límites que genera una enfermedad: esto sugirió distinguir entre límite y limitación. Se propuso que límites los puede haber buenos o malos, pero que las limitaciones siempre se entienden en un sentido negativo.
· Los límites como fronteras: los límites son aquello que separa una cosa respecto de otra. Un ejemplo pueden ser las normas, que separan lo que se debe de lo que no.
· Hay límites positivos: como pueden ser aquellos límites que nos imponemos los sujetos libres.
· Se discutió si las limitaciones, físicas por ejemplo, son pensadas como tales, como límites, en función de una realidad objetiva, según la propia percepción del sujeto o según una medida impuesta socialmente. Se trataron diversos ejemplos: personas con síndrome de down, personas con enfermedades graves contraídas, personas ciegas de nacimiento, personas que pierden la vista, etc. Se debatió si todas estas enfermedades o dificultades son en sí mismas limitaciones o si pueden, por el contrario, ser pensadas de otro modo.
· La muerte, la vejez o la infancia: se puso en discusión si son o no limitaciones, y en qué sentido. Los tres ejemplos presentan carencias respecto de una vida humana “normal” plena, y por ello se defendió considerarlos estados “limitados”.
· Los límites que nos imponen desde fuera y dificultan nuestra acción: éstos vendrían a ser limitaciones de carácter psicológico. Se puso el ejemplo de cuando queremos hacer algo y nuestro entorno nos incita a dejarlo por parecer imposible, aunque en mucho casos se demuestra lo contrario
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2 comentarios
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PM10201105302011 23, 2007 a 21:18
fpnmadrid
Comentario de Juan Carlos
Interesante recordatorio que permite hacerse una idea de lo que
discutimos y reflexionamos sobre los limites y sus múltiples y
diversas interpretaciones, su comprensión como limitaciones o
carencias, como barreras o imposibilidades y, también, una vez
aceptados o reconocidos y superando su aspecto negativo, como retos
que nos invitan a crecer y desarrollar otras potencialidades que
tenemos y buscar nuevas posibilidades para seguir construyéndonos.
Sólo hay un aspecto en el que me gustaría insistir y es la diferencia
entre los limites con que uno se encuentra, ya sea de nacimiento ya
sobrevenidos, y como reaccionan los otros, ya sea la sociedad como un
todo o nuestros familiares y amigos, ante ellos, como actúan y
responden ante los limites que tenemos. Hablamos, y creo que es
importante, de cómo la sociedad puede o bien penalizar y marginar a
los “limitados” o bien facilitar la superación de los mismos y apoyar
el crecimiento y desarrollo digno de las personas que están siendo
afectados por esos limites. Es decir, nos planteamos no sólo cómo
vivimos nosotros los limites, sino como los viven los demás y la
sociedad, como reacciona ante estos.
Bueno, felicitándonos por haber podido realizar un Café Filosófico
bien surtido de bollos y pasteles, y, claro está, de ideas y opiniones
diversas, me despido invitándoos a la próxima sesión en diciembre.
PM8201155302011 23, 2007 a 21:18
Montse Huertas
Hola a tod@, felicitaros por vuestras reflexiones (me dais envidia, me encantaría asistir a vuestros “filocafebollos”). Me gustaría señalar del resumen una cosa con la que no estoy muy de acuerdo. No entiendo que vejez e infancia “presenten carencias respecto de una vida humana “normal” plena y los llamemos estodos “limitados”". Creo que la propia perspectiva de cada etapa te va fijando la plenitud en términos de ella misma, desde la propia etapa, y por tanto se puede o no, vivir una infancia o vejez en plenitud. Sólo los consideraría “estados limitados” si comparásemos sus perspectivas con otras, o con la denominada “vida humana normal”.
Salud a tod@s