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Parece ser que hay un dicho, bien conocido por nuestro excelente facilitador, que manifiesta que practicando dilemas morales se consigue el desarrollo moral y … vamos a por ello

Un dilema moral es una narración breve, a modo de historia, en la que se plantea una situación posible en el ámbito de la realidad pero conflictiva a nivel moral, y se solicita de los oyentes o bien una solución razonada del conflicto o un análisis de la solución elegida por el sujeto protagonista de la historia. Y … se presenta como una disyuntiva en la que existen dos opciones , y nada más que dos opciones, siendo ambas igualmente factibles y defendibles.

Siguiendo esa definición de dilema, la disyuntiva que se plantea en esta ocasión es la de alimentar o dejar de alimentar a nuestra protagonista, una mujer en coma desde hace 16 años. No parece fácil poner orden en la mesa. Se entremezclan diferentes casos y diferentes disyuntivas y se introducen criterios de reflexión tales como el del grado de crueldad a la hora de decidir si se deja de alimentar o se mantiene la alimentación a nuestra protagonista, llegando a considerarse criterios comparativos de crueldad con otros procedimientos utilizados a lo largo de la historia en momentos cruciales en los que se cierran grifos que rompen la conexión artificial de la persona a la vida, tales como cerrar el grifo del respirador en aquellos pacientes cuyas vidas dependan del oxígeno que les suministra una máquina. Creo recordar, si no es así estará bien se me corrija, se consideraba que la alimentación es un proceso menos mecánico que la respiración y que supone , desde el comienzo de nuestras vidas, la participación de otros y … de ahí ese carácter de mayor crueldad que algunos le asignan frente a otros procedimientos que dan fin a la vida de alguien. Para otros ,la crueldad dependerá del periodo de tiempo en el que se prolonga la espera para que esa vida se apague y … retirar el oxígeno sería menos cruel, siguiendo este criterio, pues la espera sería breve. En otros casos no se cree que exista diferencia. El enfermo depende de tercera o terceras personas y negar el oxígeno ó negar la alimentación supone retirar el apoyo imprescindible para seguir viviendo.

Se pasó de largo ante la distinción entre la retirada de alimentación y la retirada de tratamiento terapéutico. Matices sí parece que les diferencien aunque no fueron objeto de nuestro análisis.

Y …. nos centramos … dejar de alimentarla, pero … ¿quién tiene autoridad para tomar esa decisión?. Automáticamente se coloca en el tapete que son los padres (entiéndase tutores) quienes tienen el derecho y la responsabilidad de decidir, pues ellos son los primeros responsables de la vida de sus hijos ,,, eso les exige el deber y la responsabilidad de garantizarles una vida digna y , en su caso, una muerte digna. Rápidamente caen argumentos y ejemplos que hacen plausible lo endeble de semejante argumento. Se hace referencia a los Testigos de Jehová. Parece ser que entre sus creencias religiosas se mantiene la necesidad de que no se realicen transfusiones de sangre, ni en casos extremos , pues se perdería el derecho a una posterior vida eterna digna y … en semejante supuesto, en el que respetar las creencias religiosas de los padres Testigos de Jehová supondría dar al traste con la vida de su hijo ¿podría seguir considerándose universalmente válida esa autoridad de los padres para tomar la decisión?¿las creencias religiosas, en el caso de los testigos de jehová, de los padres pueden imponerse al garantizar la vida terrenal de su propio hijo?… y … se vuelve a ejemplificar con el caso de una mujer en coma irreversible , embarazada . La abuela del bebé, es decir, la madre de la mujer en coma, parece ser que solicita poner fin a esa gestación por no sentir o necesitar o desear la responsabilidad de criar a esa criatura que sigue creciendo en el vientre de su madre, aunque ésta se mantenga en estado de coma. Impresiona que los intereses de los tres protagonistas (mamá, bebé y abuela) son diferentes . Es el juez, finalmente, quien optó por solicitar tres abogados para reivindicar los derechos, intereses y necesidades de cada uno de los implicados.

Volvemos a nuestro caso. Si es el juez quien autoriza al padre… ya no existe una única decisión, son dos…la del juez y la del padre. Es evidente que un juez únicamente debería regirse por argumentos terrenales. Asuntos relativos a la vida eterna no parece que podrían ser considerados criterios de “reflexión” judicial. Pero … el juez es la persona que vigila el cumplimiento de la ley. Podría decirse que el juez se limita a garantizar que la ley se cumpla. Ahora bien, el juez no elabora la ley. Son los legisladores.¿qué pasa si la ley es confesional?. ¿Podemos considerar que las leyes respetan realmente los derechos, deberes y necesidades de aquellos a los que hacen referencia? …¿ podrían presentarse otros supuestos?, véase el caso de aquellos países en los que, por razones religiosas, el aborto no está permitido.

Claro que existen otros elementos a considerar. En nuestro dilema existen también criterios médicos que pudieran ejercer algún papel en esa toma de consciencia de la situación y finalmente … en la toma de decisiones.

Entiendo que llegamos al acuerdo de que los derechos de nuestra protagonista deben primarse sobre los derechos de su padre (u otros interesasados)y que eso quedaría garantizado con la existencia de variedad de criterios.

Claro que … ¿es la nuestra una discusión moral o es una discusión legal?. Mantenerse en estado de coma irreversible, desde un punto de vista médico, ¿garantiza que no exista realmente reversibilidad? ¿qué es eso de vivir en coma? Pero si no existe consciencia, …, ¿existe una vida realmente digna ¿ ¿qué es eso de vivir dignamente? Y … ¿qué es calidad de vida?¿qué es ser un vegetal? ¿Acaso alguien que ha pasado por ese trance , nos ha descrito qué se siente, qué se piensa? … pero, si no son conscientes de nada y … eso ¿quién lo ha dicho?.

Vaya a ser que no teníamos suficiente cuando salta dando brincos sobre la mesa entre las monísimas tacitas de café y el delicioso Browni otra afirmación . Las cuestiones de vida o muerte no sean elegibles. Se vive mientras se vive. Y … alguien lo asocia con el suicidio y comenta que legislar sobre cuestiones de suicidio parece ser que es estúpido. “pues la vida no es un don elegible”. Toda asistenta al mismo podría ser condenable. Va a la cárcel el que ayuda o no lo impide .

Y …. sería importante probar que el enfermo no quiere seguir viviendo pero … nos vamos de la cuestión. “ Un testamento vital firmado no es recurso que garantice que se está materializando la decisión del enfermo puesto que puede modificarla en el último instante, con lo que un testamento vital no garantizaría que se cumpliera su decisión final y última .

Ahora bien … ¿qué habría que tenerse en cuenta a la hora de tomar la decisión?. ¿Debería existir un tope de gasto por persona a partir del que se retirarían los auxilios artificiales que mantienen la conexión a la vida del enfermo?

Y … en esto estábamos cuando Sofía apareció por la puerta. Elegante y discretamente nos apartó a todos de la mesa y … nos colocó en la tesitura de dirigir una buena miradita a la vida que crece con garbo, gracia y … parece ser que con genio.

Un abrazo a todos.

Guadalupe.

Después de ver los veinticinco primeros minutos de la película V de Vendetta, seleccionada por Federico (facilitador de la sesión), se formularon las siguientes preguntas para la reflexión:

LUCÍA: ¿Para que se produzca la manipulación hace falta que haya dos partes?

LUIS: ¿Conseguir la seguridad resta libertad? ¿Todas las relaciones humanas tienen un componente de manipulación

ALMUDENA: ¿Cómo influye el miedo en la manipulación?

ALEJANDRO: ¿Es fácil saber si te están manipulando?

LUIS C.: ¿Qué es la manipulación? ¿En qué consiste y qué elementos tenemos para reconocerla?

Después de hacer una breve clarificación de cada una de las preguntas, se eligió la pregunta de Luis C. para comenzar el diálogo, pues se entendió que era una pregunta central que englobaba a las demás.

Lucía comienza exponiendo que se podía distinguir la manipulación por la INTENCIÓN de aquel que la estuviera llevando a cabo. Sin embargo, Luis C. señala la siguiente objeción: ¿es posible no tener intención? Es decir, ¿no sería todo una manipulación ya que todo lo que se dice es intencional? Y para ilustrarlo pone el siguiente ejemplo: se produce un accidente de tráfico y hay dos testigos con dos versiones distintas de dicho accidente. ¿No están los dos manipulando la realidad?

Ante esta objeción, Lucía matiza su postura y afirma que el que manipula tiene una intención de provocar algo en el otro, y Alejandro añade que además esa intención busca dirigir al otro hacia el propio interés del que manipula.

Después de esta matización, Federico planta si, en la película, el protagonista, V, no está manipulando, a lo que Lucía, Alejandro, Luis y Almudena contestan que no, ya que el protagonista invita a los demás a pensar, pero no les obliga a nada. Sin embargo, Luis C. sostiene que el protagonista tenía un propósito y un interés, y siempre que hay interés hay manipulación. Como todo discurso es intencional, todo es una manipulación. Dada esa afirmación, Federico pregunta si lo que estábamos haciendo en ese momento, es decir, dialogar juntos, no sería también una manipulación, a lo que Almudena contesta que no, ya que establece que un componente fundamental de la manipulación es la coacción y el diálogo se caracteriza por la libertad (estábamos allí porque queríamos y podíamos expresarnos sin coacción alguna). Alejandro añade, para reforzar la tesis de que en el diálogo no se manipula a pesar de que haya intencionalidad, que otro componente de la manipulación es el engaño y la imposición de ideas.

En ese momento, Luis C. planta el siguiente problema: si admitimos que la coacción es una forma de violencia (cosa que sí se admitió), ¿no está V coaccionando ya que utiliza la violencia para llevar a cabo su objetivo? ¿Qué es lo que le haría diferente del gobierno (en la película), que es el que manipula al pueblo? Lucía contesta que el tipo de violencia que utiliza V es distinta a la del gobierno. Ésta última para Lucía es más sutil. Alejandro añade que la violencia que manipula es la que se ejerce sobre las ideas. Luis, además, entiende que la explosión del Parlamento que provoca V no es violencia, sino más bien un acto simbólico que expresa la ruptura con la justicia corrompida. Pero Luis C. objeta lo siguiente: ¿quejarse de la manipulación con la violencia no es igual que fomentarla? Y Lucía, contestando a Luis C., pregunta: ¿es una manipulación promover que las personas piensen por sí mismas? Pues entiende que esta es la pretensión de V.

En este momento y para reconducir el diálogo, Federico pregunta qué diferencia hay entonces entre la intención y la manipulación, y Luis añade en forma de pregunta: ¿una cosa es la intención y otra la manipulación? Lucía es la primera en contestar diciendo que una cosa es afirmar algo (“Todas las Lucías deben morir”) y otra manipular, que Alejandro añade que consistiría en convencer a los demás de que se debe matar a todas las Lucías.

A continuación Federico plantea un nuevo problema: ¿no es la educación una manipulación? Y Luis C. añade la siguiente pregunta relacionada con este problema: ¿habría una manipulación “buena” y otra “mala”? Pone como ejemplo los diálogos socráticos, en los que Sócrates dirige a su interlocutor hasta que éste llega a una conclusión. ¿Pero realmente Sócrates sabe ya de antemano la conclusión a la que tiene que llegar su interlocutor? Luis C. concluye diciendo que para que haya manipulación tiene que haber consciencia, con lo que Lucía está de acuerdo, pero no así Luis, que objeta planteando el siguiente ejemplo: ¿si no eres consciente de que asesinas, no eres asesino? A lo que Luis C. contesta que no, ya que si uno fuera consciente de lo que supone asesinar, no lo haría.

Para reconducir de nuevo el diálogo, Federico vuelve a retomar la pregunta inicial: entonces, ¿qué elementos tiene la manipulación? Y entre todos se hace una recapitulación en función de lo dicho, donde los elementos de la manipulación serían la coacción, la violencia, el engaño y la censura de las ideas. Es entonces cuando Luis C. cuestiona que los elementos de la manipulación sólo sean malos. Alejandro contesta afirmando que si no, no habría manipulación ya que la manipulación se distingue por el cómo se haga, no por el fin que se persiga. Pero Federico, objeta con un ejemplo: si tu fin es mantener el poder y utilizas el chantaje positivo (medio positivo), ¿no estás manipulando?

A continuación se vuelve a plantear el problema de si en la actividad del diálogo filosófico hay o no manipulación. Lucía contesta diciendo que si dos personas hablan y se otorgan un espacio de libertad mutuamente, no hay manipulación. De alguna forma se elimina el fin, por tanto, no existe manipulación. Luis C. está de acuerdo y también afirma que si no se persigue un fin utilitarista, no hay manipulación. Por tanto, dialogando no manipulamos.

En ese momento Luis plantea un nuevo problema que a penas da tiempo a tratar: ¿es subjetiva la manipulación? ¿Depende de quién reciba el mensaje y cómo lo interprete? Luis pone el ejemplo de las cámaras de seguridad que hay instaladas en las calles. Para muchos viandantes estas cámaras no afectan a su intimidad, por tanto entienden que no hay manipulación. Pero para otros, sí, por tanto sí habría manipulación. Lucía plantea, entonces, la siguiente pregunta que no se llega a contestar: ¿una persona que no es consciente de que está manipulada, lo está realmente?

Como conclusión del diálogo, Lucía plantea que quien se cree estar en posesión de la verdad, manipula y Federico añade que quien busca la verdad, no manipula. Es decir, la posesión de la verdad implicaría imposición y, por tanto, manipulación; y la búsqueda de la verdad implicaría apertura, libertad y, por tanto, no manipulación.

 

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